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Salud visual

¿Cómo vemos?

La visión es un proceso muy complejo, que involucra a todo el organismo. Es un conjunto de sistemas y procedimientos de información, complejos y adaptables, que recogen, agrupan, analizan, acumulan y memorizan dicha información. La visión es por todo ello fundamental en la adquisición de educación y cultura.

Vemos porque nuestros ojos reciben la luz que reflejan los objetos que nos rodean. Para conseguir un buen enfoque y la captación del movimiento, los ojos cuentan con un especial sistema de acomodación formado por una minúscula lente llamada cristalino y el músculo ciliar, que es el encargado de modificar la forma de esta lente natural hasta conseguir que la imagen quede perfectamente enfocada en una estructura muy sensible a la luz: la retina.

En el momento en que la imagen está correctamente enfocada, la retina se encarga de hacerla llegar al cerebro a través del nervio óptico, de manera que se obtenga una imagen precisa.

Nuestros ojos funcionan las 24 horas de día, incluso mientras estamos dormidos. Captan una información casi infinita sobre el mundo que nos rodea: formas, siluetas, colores, movimientos lentos y rápidos… y mucho más. Luego procesan la información y la transfieren a una velocidad vertiginosa al cerebro para que éste conozca lo que sucede fuera del cuerpo.

Anomalías de la visión

Si de una forma continuada notamos serias dificultades para realizar nuestras actividades cotidianas, como leer, escribir, planchar, dibujar, ver la televisión, conducir un coche o trabajar en un ordenador, es muy probable que tengamos algún defecto visual refractivo. Estas anomalías ópticas (que nos son enfermedades), por muy pequeñas que sean, provocan un malestar importante que puede llegar a ser desproporcionado si lo comparamos con la pequeña anomalía refractiva (miopía, hipermetropía o astigmatismo) que lo causa.

Si tenemos cualquier problema visual, debemos acudir a la consulta de un óptico-optometrista, un profesional de la visión que, tras un completo y adecuado examen visual, prescribirá la compensación óptica más adecuada en cada caso, una solución que sin duda resultará fundamental para la óptima evolución y desarrollo, tanto personal como social, del afectado.

Los defectos refractivos más habituales son:

La miopía, disminución de la agudeza visual de lejos.

La hipermetropía, es un defecto ocular que consiste en que los rayos de luz que inciden en el ojo, se enfocan en un punto situado detrás de la retina, en lugar de en la misma retina como sería normal.

El astigmatismo, es una condición en la cual la córnea está curvada de forma asimétrica, ocasionando una visión desenfocada.

Además, también existe la:

Presbicia o vista cansada: No puede considerarse un defecto refractivo ni por supuesto una enfermedad ocular. Es simplemente un defecto fisiológico, no patológico, que comienza a parecer cuando se llega a una determinada edad, alrededor de los 41 años.

Científicamente, la presbicia es un estado refractivo en donde la capacidad de acomodación (el enfoque) del ojo se muestra insuficiente para realizar cualquier tipo de actividad en visión próxima, como leer o escribir, si no se recurre a la ayuda de unas lentes compensadoras adecuadas

Visión Binocular: Es una capacidad innata del hombre que lo faculta para ver el mundo que le rodea en tres dimensiones, otorgándole una peculiar destreza para calcular mentalmente las distancias que le separan de los objetos y situarse en el espacio, por lo que resulta sumamente importante para su calidad de vida.

Para que los dos ojos están sincronizados en sus movimientos y en todas sus posiciones se requiere principalmente que ambos tengan la misma visión y capacidad acomodativa (enfoque).

Los seis músculos que mueven cada ojo deben trabajar juntos de una forma coordinada; si esto se cumple, cada uno de nosotros ostentará una buena visión binocular (en tres dimensiones) y una gran percepción de profundidad.

Con el trabajo de ambos ojos de manera conjunta, el cerebro fusionará en una imagen única las procedentes de los dos, logrando con ello una única imagen en tres dimensiones. Si los ojos no miran exactamente en la misma dirección, la visión binocular es imposible.

Ambliopía: Normalmente, la visión del bebé recién nacido es borrosa, ya que las células visuales cerebrales se desarrollan en los primeros meses de vida. La visión va mejorando a medida que el bebé crece y aprende a utilizar sus ojos. Ambos ojos trabajan juntos (lo que, como hemos visto, se llama visión binocular) y envían imágenes al cerebro. El cerebro combina ambas imágenes dando una visión única y clara.

Si por diversos motivos las imágenes que llegan al cerebro son diferentes, éste no prestará atención a la imagen que viene de uno de ellos, con el fin de no tener visión doble, y favorecerá el desarrollo de la visión en el otro.

Esto puede hacer que, en uno de los dos ojos, la visión no evolucione de forma normal, produciendo lo que se llama ambliopía u “ojo vago”. Por lo tanto, resulta fundamental el que la ambliopía se corrija en este periodo, pues se ha demostrado que las células cerebrales que se encargan de la visión que no han sido estimuladas en el desarrollo no pueden recuperarse cuando ya están maduras. En resumen, la ambliopía se produce porque estas células cerebrales que se encargan de la visión de uno de los ojos no se desarrollan por falta de uso.

Estrabismo: El estrabismo es una anomalía de la visión binocular relativamente frecuente en la infancia (alrededor del 4% de los niños lo padecen, en mayor o menor grado), y debe ser atendido a tiempo, mientras que en adultos resulta más frecuente por traumatismos, enfermedades y accidentes de tráfico.

El estrabismo es la pérdida del paralelismo de los ojos. No miran ambos al mismo punto, sino que uno de ellos dirige la mirada al objeto que fija, mientras que el otro se desvía en otra dirección.

Esa desviación de uno de los ojos o ambos puede ser muy llamativa, y entonces constituye un defecto estético importante, pero también se pueden dar casos donde la desviación sea muy pequeña y no se aprecie. Este tipo de estrabismo compensado (o “foria”) puede pasar en ocasiones desapercibido, pero puede crear los mismos problemas de visión que las grandes desviaciones.

La desviación de los ojos puede ser hacia adentro (asotropía), afuera (exotropía), arriba o abajo (hipertropía o hipotropía respectivamente), o una combinación de varias de estas opciones.

¿Qué son y cómo funcionan unas gafas?

Las gafas son el complemento sanitario necesario para la compensación de defectos de refracción como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo y la presbicia. Son un elemento habitual en nuestro tiempo, y una prueba de ello es que en los países desarrollados más de la mitad de la población utiliza gafas o lentes de contacto.

Sin embargo, las gafas no sólo son necesarias para corregir estos defectos de la visión, sino también para compensar la reducción de eficacia que con la edad experimenta el cristalino (presbicia). En esta situación se necesitan unas gafas de cerca, provistas con lentes convergentes.

También es importante destacar que un gran número de personas intervenidas quirúrgicamente de cataratas a las que les ha sido colocada una lente intraocular debe igualmente usar unas gafas para visión de cerca, o bien para compensar el astigmatismo que ha podido provocar la operación.

Las gafas o lentes de contacto pueden adaptarse a una edad muy temprana, y por ello los ópticos-optometristas tienen la responsabilidad de orientar de manera adecuada a los padres y a los mismos niños sobre sus gafas, lentes de contacto y complementos más convenientes, así como acerca de los cuidados visuales necesarios. De la atención que se ponga desde los primeros años en la salud visual de los niños dependerá la visión eficaz de los adultos del mañana.

Consejos prácticos

1. Visión y radiación solar

¿Por qué debemos proteger nuestros ojos del sol?. El sol es una fuente inestimable de energía y también de salud. Sin embargo, existen varios tipos de radiación solar: visible, infrarroja y ultravioleta. Esta última tiene un pequeño componente de riesgo (la UVB) si se extralimitan las exposiciones o no se protegen de forma adecuada las zonas corporales más sensibles a sus efectos negativos: piel y ojos.

Aunque la mayoría de las radiaciones solares son eficazmente filtradas por los ojos, la exposición crónica a las mismas o, a una alta y selectiva cantidad de ellas en un corto espacio de tiempo, puede dar lugar a graves problemas oculares.

La población española en general, y sobre todo los habitantes de lugares costeros o montañosos, sufre un mayor riesgo de padecer alteraciones oculares severas, como inflamaciones agudas de la conjuntiva (conjuntivitis) y la córnea (queratitis), aparición de procesos degenerativos en la superficie ocular (pinguécula y pterigion), cataratas, retinopatías e incluso lesiones cutáneas que pueden desarrollar un cáncer en la piel de los párpados.

¿Qué pautas debo seguir a la hora de adquirir unas gafas de sol? El uso de gafas de sol homologadas disminuye en un 20% los problemas oculares relacionados con el sol, cuyas lesiones son irreversibles en la mayoría de los casos.

Déjate asesorar por tu óptico-optometrista. Sus consejos, después de conocer las actividades laborales y de ocio que sueles realizar habitualmente, te servirán para hacer un buen uso de las gafas de sol y prevenir enfermedades oculares.

Además es muy importante adquirirlas siempre en establecimientos especializados que garantizan la calidad del producto

2. Visión en la escuela

El niño cree que todas las personas que lo rodean ven igual que él. Sino ve bien, posiblemente no se quejará, ya que no sabe que tiene un problema de visión. De los padres y profesores depende el reconocer si un niño sufre algún tipo de anomalía refractiva que le impide desarrollar sus actividades escolares de una manera eficaz. Una visión defectuosa en la escuela, traerá como consecuencia, de forma indefectible, un mal rendimiento académico y, a medio y largo plazo, el fracaso escolar.

El 80% de todas nuestras percepciones nos llegan a través de nuestros ojos, por lo que es fundamental que los niños, que se encuentran en la etapa más importante de sus vidas en lo que se refiere a la adquisición de conocimientos, vean correctamente. De ahí que los ópticos-optometristas recomienden siempre a los padres que realicen al menos una revisión anual de la visión de sus hijos, y que estén atentos a posibles signos y síntomas identificativos como escozor, lagrimeo, dolores de cabeza, conducta negativa en la escuela o una mala postura del cuerpo o cabeza.

El Colegio Nacional de Ópticos-optometristas de España advierte que uno de cada cuatro niños en edad escolar sufre algún problema de visión sin diagnosticar, y que alrededor del 30% del fracaso escolar está relacionado con anomalías visuales. Para algunos de estos niños, como aquellos que tienen ambliopía, u “ojo vago”, el descubrimiento y tratamiento precoz antes de la edad escolar es de gran importancia.

3. Visión y conducción

¿Qué importancia tiene una visión perfecta en carretera? Hace algunos años, la asociación de utilidad pública Campaña de Protección Ocular, hoy Visión y Vida, escogió un rotundo mensaje publicitario que todavía sigue vigente por su gran relevancia: “Al volante, la vista es la vida”.

El objetivo de la asociación era mentalizar a todos los conductores de la importancia de una buena visión para reducir el número de accidentes,, y aún hoy el 90% de las decisiones y de las actividades necesarias para la conducción de un vehículo dependen de una óptima salud visual.

La visión del ser humano está perfectamente adaptada al movimiento; cuando andamos o corremos nuestros ojos pueden percibir el entorno de manera clara y eficaz gracias a esta visión dinámica; sin embargo, con la aparición del automóvil, la visión dinámica se ve obligada a adaptarse a un entorno que cambia rápidamente como consecuencia de la elevada velocidad. Si a esta particularidad añadimos la presencia de un problema visual no compensado, las consecuencias pueden ser desastrosas.

Antes de ponernos en carretera, debemos pensar en nuestra seguridad, y además de hacer una revisión completa a nuestro automóvil, es muy conveniente que los ópticos-optometristas u oftalmólogos examinen nuestra salud visual.

4. Visión y ordenadores

El uso de ordenadores, ¿afecta a la visión? Sabías que las personas que trabajan con ordenadores ejecutan cada día entre 12.000 y 35.000 movimientos de cabeza y ojos, sus pupilas reaccionan entre 5.000 y 17.000 veces, y llevan a cabo entre 25.000 y 30.000 pulsaciones en el teclado?

Según los expertos, el uso excesivo de videoterminales de ordenador puede provocar el denominado síndrome Visual Informático, molestias relacionadas sobre todo con la visión, los músculos verticales, muñecas, estrés e irritabilidad.

Aunque estas anomalías son en la mayoría de las ocasiones subsanables y transitorias, es bien sabido que son, sin embargo, causa de un gran porcentaje de bajas laborables y de reducción en el rendimiento. Son trastornos derivados de trabajar con el ordenador, pero no motivados por él. Es decir, el ordenador no suele causar estos problemas: el origen de los mismos se encuentra en un abuso o mal uso del aparato.

Soy un usuario habitual de ordenadores. ¿Qué debo hacer para evitar los síntomas del Síndrome Visual Informático?

Prevenir estos problemas es muy sencillo: basta con seguir los consejos de ergonomía visual que encontrarás a continuación en la ilustración. Al trabajar con pantallas de forma prolongada y habitual, algunas deficiencias oculares sin importancia se pueden convertir en lesiones más o menos graves. Por ello, la primera recomendación a la hora de trabajar con ordenadores es someterse a una revisión optométrica y oftalmológica. Algunas veces se llega a la consulta del especialista con un trastorno visual que se atribuye al uso del ordenador, cuando lo que existís era un problema de base sin tratar que se manifestó tras muchas horas frente a la pantalla.

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